viernes, 13 de agosto de 2010

El olvidado

En la dosis de morfina que consumen cada noche sus desvelos,
las pulgas, le chupan los perros al sueño y el día lo sorprende
con el cenicero desbordando cenizas de humo líquido.
Mas aun los libros leídos a la mitad, los rayos que pegan contra la
antena parabólica de su mente, los eclipses televisivos que consumen
 al tiempo,los paradigmas del caos sustituibles solo por tormentas secas
como su lengua de anfibio, tienen, en su sangre, el hielo del desierto.
 Atan amordazando a su  mirada, que morirá
de un broncoespasmo, al tragarse los
vómitos de los gritos que nadie mira
en sus ojos.

Milímetro

Por un milímetro de tu tiempo el mundo se detiene,
confluye el infinito en el cosmos, y de la nada, sueño.
Broto enconado en lo difuso, en la cúpula del
sótano, en la antena de la hormiga  milimétricamente
ínfima. Que, por un segundo tuyo, abarca las magnitudes
de Dios.


!Que sorpresa! he caminado 
dos horas por una Rosario lluviosa,
penetre en barrio echesortu
sabiendome en Belgrano o en
el macrocentro
sin que se me atraviesen por 
la mente mas que las cuarenta y nueve
palabras de la estrofa anterior.
Estoy abriendo la puerta de mi casa .Y para mi, 
todo el trayecto 
tan solo tuvo la duración de un ir y volver
hasta la esquina.